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Sigismund Thalberg

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Sigismund Thalberg, pianista virtuoso y compositor, nació en Ginebra (Suiza) el 7 de enero del año 1812 y murió en Posilipo, Nápoles, Italia, el 27 de abril de 1871).

Biografía

Fue hijo ilegítimo del príncipe Moritz Dietrichstein y de Fortunée Stein. Estudió bajo la tutela de Simon Sechter, Carl Czerny y Johann Nepomuk Hummel.

Thalberg comenzó su carrera profesional haciendo conciertos en Viena en 1828, en los que se le prestó una considerable atención, y publicando su Opus 1, Mélanges sur des thèmes d'Euryanthe. En 1835 empezó sus giras de conciertos, con lo que se fue ganando prestigio y fama como pianista. Su innovación particular impresionó al público y a sus rivales, entre ellos el gran pianista y compositor húngaro Franz Liszt. Con este último protagonizó un duelo de piano en París el año 1837 (en el cual ganó Liszt).

En 1855 Thalberg hizo una serie de conciertos en Brasil y al año siguiente visitó el Reino Unido. Se establece finalmente en Nápoles en el año 1858, con su mujer, la cual era hija del famoso cantante Luigi Lablache. Murió en esa misma ciudad.

Thalberg en España

Entre la extensa obra de Sigismund Thalberg hay una composición fúnebre que en la ciudad de Zamora se ha convertido en el himno de dicha localidad; durante la Semana Santa las bandas musicales que acompañan los "pasos" interpretan marchas fúnebres de diferentes autores, pero si una ha calado hondo en el sentir de los zamoranos es sin duda la conocida popularmente como "Marcha de Thalberg". Es sin duda un símbolo de la Semana Santa.

Apunte crítico

Thalberg, uno de los tres o cuatro virtuosos del piano más trascendentes de la primera mitad del siglo XIX, escribió en exclusiva para su instrumento, con alguna incursión en la música orquestal -bien que concertante, como el Concierto para piano y orquesta, Op. 5 (1829)-, o de cámara -Gran Divertimento para violonchelo y piano, Op. 7 (1830)-, pero fueron sus composiciones para piano solo las que hicieron de él uno de los favoritos del público, entregando romanzas -7 Romanzas, Op. 25 (1838); Romanza dramática, Op. 79 (1863)-, nocturnos -2 Nocturnos, Op. 16 (1836); 3 Nocturnos, Op. 21 (1837); Gran Nocturno, Op. 35 (1839)-, valses -Grandes Valses brillantes, Op. 47 (1843)-, amén de otras piezas dispersas -Marcha fúnebre, Op. 59 (1845); Barcarola, Op. 60 (1845)- que, comparadas con las obras maestras homónimas de Chopin, reducen el trabajo de Thalberg a la más absoluta insignificancia, pese a contadas incursiones en el campo pedagógico -12 Estudios, Op. 26 (1838)- o incluso en el gran estilo -Sonata para piano, Op. 56 (1844)-, mas predominando en cualquier caso las partituras a la moda sobre temas de óperas punteras: Fantasía y variaciones sobre ‘Euryanthe’ de Weber, Op. 1 (1827); Fantasía sobre ‘Roberto el diablo’ de Meyerbeer, Op. 6 (1833); Gran Fantasía y variaciones sobre ‘Norma’ de Bellini, Op. 12 (1834); Gran Fantasía y variaciones sobre el ‘Don Juan’ de Mozart, Op. 14 (1835); Fantasía sobre ‘Los Hugonotes’ de Meyerbeer, Op. 20 (1836); Gran Fantasía sobre ‘Zampa’ de Herold, Op. 53 (1844); Fantasía sobre ‘El barbero de Sevilla’ de Rossini, Op. 63 (1845); Fantasía sobre ‘La Traviata’ de Verdi, Op. 78 (1862); Fantasía sobre ‘Rigoletto’ de Verdi, Op. 82 (1864); etc. Thalberg, hombre vanidoso y amigo del fuego de artificio, hechizó con su piano al público de burgueses y aristócratas banales y afectados que reinaba en los salones, en las salas de concierto: puso todo su oficio al servicio de una técnica por lo demás extraordinaria, pero aniquilando por principio el elemento poético, inefable, del genuino piano romántico, algo que en cada compás de Chopin, de Schumann, de Liszt, aparece y reaparece justificando el previo artificio, pero que en Thalberg está ausente, diluido, domesticado.

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