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Papi y Cahue

De Ateneo de Córdoba
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Montemayor, 1977
Cahue, Papi, Rafa Perea, Sergio Gómez, Lidia Gómez (Barcelona, 1987)
Véase también: Papi y Cahue (artículo)
Véase también: Hoy, que hemos sabido de su muerte (artículo)

Papi y Cahue fueron una pareja singular en la Córdoba de la segunda mitad de la década de los años 70. No hay ambiente cultural, tabernario, universitario, laboral, policíaco, lumpemproletariado, sindicalista, prostíbulario, político, empresarial, estudiantil y muchas cosas más de la época donde no hayan confraternizado, perseguido, amado u odiado al Papi y al Cahue.

Fueron un fenómeno social de los muchos que surgieron en España en aquellos años. De procedencia e ideología diversa. Antonio Gómez Romero El Papi, criado en Barcelona y estudioso del marxismo en su juventud. Antonio Perea Torres El Cahue anarco-redentorista, sección cortijera de la Cuesta del Espino. Se distinguieron por su habilidad para provocar conflictos diversos en la triste, cerrada y moribunda sociedad cordobesa de la época. Se conocieron en las serenas, serias y firmes huelgas y movilizaciones protagonizadas por la Asamblea de Parados, con importante presencia del sector de la Construcción que abarcaba el mundo del trabajo en su totalidad. (Es importante destacar que en aquellos años, cuando un trabajador del Metal, la Hostelería, la Agricultura, del sector Joyero, etcétera, se quedaba en paro forzoso, invariablemente se buscaba la vida en la Construcción. De ahí quizá la despectiva, reaccionaria e injusta frase "El que vale, vale, y el que no, a los albañiles").

Fueron los primeros obreros cordobeses que leyeron sus poemas en la Universidad de Córdoba (Facultad de Filosofía y Letras) y años más tarde en la Universidad de Toulouse. También fueron los primeros en dar un mitin, por libre y en defensa de los parados en el Ayuntamiento de Córdoba, interrumpiendo el Pleno presidido por el alcalde Antonio Alarcón Constant, que lo permitió y no llamó a las fuerzas de orden público, en 1976. A consecuencia de aquel hecho se estableció en la ciudad el Empleo Comunitario, un programa de ayudas económicas a la población más necesitada, que afectó especialmente al arreglo de calles en Moreras y Palmeras, limpieza de cunetas de la carretera Puesta en Riego, entre otras obras con dinero público.

Moviéndose entre el obrerismo asambleario antisistema y obviamente partidarios de la ruptura con el Régimen franquista, no fueron nunca bien vistos por los políticos y sindicalistas de izquierdas con aspiraciones de poder quienes llegaron a acusarlos de ser agitadores a sueldo de la derecha, sobre todo cuando en las asambleas de los trabajadores perdían las votaciones a mano alzada. Papi y Cahue fueron el aceite en muchas de las ensaladas movilizadoras y de los conflictos sociolaborales y políticos de la época. Buenos mitineros, también solían leer en las asambleas, en las iglesias cuando los encierros o en el tajo, a la hora del bocadillo, poemas propios y de otros de más alto nivel como Celaya, Miguel Hernández o Blas de Otero. En más de una ocasión contaron con la grata presencia y conmovedora voz del poeta y periodista Sebastián Cuevas Navarro. Tuvieron también presencia más o menos activa en Huelva, Madrid, Ascó (Tarragona), Cofrentes (Valencia), León, Barcelona, Bilbao... lugares donde fueron a vender sus libros, a buscar trabajo o simplemente por solidaridad con algún movimiento anarquista. En algunas e importantes ocasiones formaron trío con el legendario cantaor flamenco Antonio Muñoz El Toto, de buen corazón y alto compromiso social a quien acompañaron en el escenario en muchas de sus actuaciones, con lecturas de poemas irreverentes, que en más de una ocasión terminaron molestando grandemente a partidarios de los llamados "revisionistas" y hubieron de salir corriendo perseguidos por los mismos.

Publicaron una docena de cuadernos de poesía con títulos tan sugerentes como Grito del pueblo (1976), Tenemos un minuto para disolvernos (1977), Querida masoquista (1978), Con el agua al cuello (1978), Poesías (1978), Al lucero del alba (1979), La divisa (1979), Casi últimos poemas (1992), entre otros. Años más tarde, el gran actor cordobés Juan Carlos Villanueva se basaría en aquellos textos para la realización de sus conocidos monólogos Ensayo para un suicidio, La ventana, Escoria y El Sueño, acompañado siempre por Antonio Muñoz El Toto y los guitarristas Rafael Trenas y José Manuel Villatoro. En 1977 iniciaron la publicación de "La máquina", revista de poesía social, tras apartarse del colectivo Kábila en cuya gestación participaron con Rafael Arjona, Agustín Pino, Lola Wals y del que formaron parte Miguel Pino y Paco Expósito entre otros. Años más tarde establecieron las bases para la creación del Ateneo Libertario de Córdoba.

Impregnaron sus ideas y llenaron de albañiles en paro, estudiantes juveniles, poetas en ciernes y anarquistas en edad de merecer los lugares cordobeses más emblemáticos de la época como los pubs Marrón y Aspa, local cuyo interior pintaron absolutamente todo de negro en plena apoteosis de la negación del color y donde se reunía lo más granado y prometedor de la nueva Córdoba que venía. Intervinieron en el ciclo de recitales Música en vivo y en directo celebrados en la Universidad Laboral por iniciativa de Joaquín Varo, gerente del pub Aspa, con el apoyo de Radio Córdoba FM Rafael Carlos Padilla, y la presencia de músicos que alcanzarían gloria en España en grupos como Medina Azahara y otros como Expresión, después Mezquita. Y otros, tristemente desaparecidos como Charli de la Mata, Roling y tantos otros. En 1977 comenzaron sus colaboraciones en la revista Tendillas 7 con páginas de humor satírico como La página pasota, El ventanillo y La Fiambrera. Más tarde publicarían durante dos años en el Diario Córdoba, entre otros títulos, El diván de Elio y Diario de un embustero a toda página y en edición dominical. Luego, en la misma línea permanecerían en los semanarios La Información y La Tribuna.

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Las biografías de los personajes populares suelen ir siempre acompañadas de anécdotas sabrosas, increibles o simplemente falsas. Las de Papi y Cahue son muy numerosas aunque tal vez este lugar no sea el adecuado para su relato dada su seriedad. No obstante podría señalarse su fallido proyecto de volar con dinamita, en 1978, el Viaducto del Pretorio, importante vía que unía a Córdoba con la Sierra, con la idea inocente de impulsar la construcción subterránea de la Estación del ferrocarril y acabar con la barrera que dividía la ciudad. Al parecer, aunque disponían de los explosivos (gelamonita de las Minas de fluorita de Cerro Muriano y de la asistencia técnica necesaria) no se llevó a cabo la operación por el temor a causar víctimas.

Otra anécdota, menos técnica quizá, fue la cómica persecución de los Grapo que sufrieron Papi y Cahue por las calles de Sevilla, tras haber arrojado al río Guadalquivir 20.000 plataformas reivindicativas de la Asamblea de Parados de Córdoba, impresas por el Grapo, en las que se incitaba a los trabajadores a la lucha armada.(1977).

Sufrieron numerosas detenciones por la policía política y fueron procesados en varias ocasiones por lo militar y por lo civil, con peticiones fiscales que fueron desde los 12 años y un día por "Agresión a Fuerza Armada" a 6 años y un día por "Estragos", pasando por otras de menor cuantía como "Injurias a las Fuerzas de Seguridad del Estado" por el libro-panfleto Tenemos un minuto para disolvernos. Uno de ellos fue acusado de incendiar la sede de Fuerza Nueva, partido político de ideología franquista. Otro se vió obligado a huir a Francia ayudado por la CNT donde militaban los dos, tras haber sido expulsados de la OIC por oponerse a la integración de las Plataformas Anticapitalistas en Comisiones Obreras. No les sobraron los apoyos de políticos y sindicalistas cordobeses, más preocupados por la situación de los activistas catalanes y vascos y su visión de futuro. Tuvieron suerte con los abogados que los defendieron y a los que ni siquiera conocían ni pudieron pagar. Rafael Mir Jordano consiguió que el Papi se beneficiara de la misma ley que amnistiaba a los de ETA, permitiéndole el regreso a España y Amalia Ortiz-Ruiz Pérez-Barquero logró la libertad en los juicios contra el Cahue.

En la memoria popular y en el Rastro madrileño, donde perviven algunos de sus libros, han quedado letrillas y poemas de Papi y Cahue. Antonio Muñoz El Toto hizo pública la grabación Temas de Papi y Cahue (1979) con Pepe Toques a la guitarra, que fue presentada por Agustín Gómez Pérez en la Peña Flamenca "Fosforito" en un gesto de generosidad y valentía. Años más tarde el grupo Almorahima publicó la grabación Amanece con letras de Papi y Cahue.

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