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Marco Vipsanio Agripa

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Marco Vipsanio Agripa, en latín Marcus Vipsanius Agrippa fue un importante general y político romano, amigo íntimo y colaborador de Octavio Augusto. Fue el responsable de muchos de los éxitos militares de Octavio, entre los que destaca la victoria naval de la Batalla de Actium contra Marco Antonio y Cleopatra VII de Egipto.

Agripa destacó por su capacidad militar y política, y por las construcciones con que embelleció la ciudad de Roma, así como por el mapa del mundo antiguo que elaboró con los datos obtenidos durante sus viajes.

Primeros años

Nació en torno al año 63 a. C. Poco se sabe de su vida hasta el 43 a. C., fecha en que empezó a apoyar a Augusto en la lucha por el poder que se desencadenó tras la muerte de Julio César.

Agripa nació en las zonas rurales en las afueras de Roma, en el seno de una rica familia del rango ecuestre. Su padre fue Lucio Vipsanio Agripa, y su hermana fue Vipsania Pola. Tenía la misma edad que Octavio y ambos fueron amigos íntimos desde la infancia. Octavio y Agripa sirvieron como oficiales de caballería bajo el mando de Julio César en la batalla de Munda, en el año 45 a. C., a donde Agripa había ido tras la lucha contra Catón y los republicanos en el norte de África. Tras la batalla, a la vuelta a Roma, César adoptó a Octavio como heredero legal.

Mientras César se dedicaba a consolidar su poder en Roma, envió a Agripa y a Octavio a estudiar en Apolonia, en Iliria, con las legiones ubicadas en Macedonia. César también envió al hijo de uno de sus amigos, Cayo Cilnio Mecenas, a estudiar con ellos.

Los tres jóvenes desarrollaron una fuerte amistad en el tiempo en que estuvieron alejados de Roma y bajo las órdenes de César. Agripa pronto logró el apoyo de las legiones macedonias, gracias a su increíble habilidad de liderazgo. También aprendió arquitectura, siendo ésta un área del conocimiento que aplicaría más adelante en su vida.

Mientras estudiaban en Apolonia llegaron las noticias del asesinato de Julio César en el año 44 a. C. Octavio partió inmediatamente hacia Roma.

Ascenso al poder

Tras el retorno de Octavio a Roma, los tres se dieron cuenta de que necesitaban el apoyo de las legiones. Agripa volvió a Grecia para asumir el mando de las legiones macedónicas (y, principalmente, de la Legio IV Macedonica) y marchar con ellas a Roma. Una vez que Octavio tuvo el control de esas legiones, llegó a un pacto con Marco Antonio y Marco Emilio Lépido en lo que sería el Segundo Triunvirato, para enfrentarse de forma conjunta a los asesinos de César. Agripa luchó junto con Octavio y Antonio como el general de mayor rango de Octavio en la Batalla de Filipos.

En su vuelta a Roma, Octavio envió a Agripa en el año 41 a. C. para que se encargase del mando de la guerra contra Lucio Antonio y Fulvia Antonia, hermano y mujer, respectivamente, de Marco Antonio. La guerra terminó con la captura de Perugia en 40 a. C. Dos años después pacificó la Galia tras el levantamiento de Aquitania, y llegó a cruzar el Rin, convirtiéndose en el segundo general de la historia en hacerlo, después de Julio César, y con la finalidad de castigar las agresiones previas de las tribus germánicas. A su vuelta rechazó celebrar un triunfo, si bien aceptó ocupar su primer consulado en 37 a. C.

Para entonces, Sexto Pompeyo había logrado el control sobre el mar que rodea las costas de Italia, por lo que la guerra ya era algo inminente. La primera preocupación de Agripa fue lograr un puerto seguro para sus naves, lo que logró mediante la eliminación de la separación del lago Lucrino del mar. Con ello logró crear un puerto exterior, si bien también consiguió crear uno interno mediante la fusión del lago Averno con el Lucrino. En esta época, Agripa contrajo matrimonio con Cecilia Ática, hija del amigo de Cicerón, Tito Pomponio Ático.

Octavio intentó por sí mismo conquistar la isla de Sicilia, que se encontraba controlada por Sexto Pompeyo, pero fue derrotado en la batalla naval de Mesina en el año 37 a. C., y de nuevo en agosto de 36 a. C. Octavio envió a Agripa contra Sexto Pompeyo. Éste, tras ser nombrado comandante en jefe, puso a sus tripulaciones a seguir un curso de entrenamiento hasta que sintió que estaban capacitadas para enfrentarse con éxito a la flota de Pompeyo. En el plazo de un mes, Agripa derrotó a la flota de Pompeyo, en las batallas de Mylae y Nauloco. Agripa recibió como condecoración una corona naval por sus servicios en Sicilia.

Vida al servicio público

En 33 a. C. Agripa fue elegido edil, y utilizó sus conocimientos de arquitectura para realizar su labor. Sobresalió en el cargo gracias a la puesta en marcha de importantes mejoras de la ciudad de Roma, restaurando y construyendo acueductos, incrementando y limpiando la Cloaca Máxima, construyendo termas, como las denominadas Termas de Agripa y pórticos y plantando jardines. También estimuló la exhibición pública de obras de arte. Augusto más adelante presumiría de "haberse encontrado una ciudad de ladrillo y dejado una de mármol" gracias a los grandes servicios que le proporcionó Agripa bajo su mando.

En conmemoración de la Batalla de Actium, Agripa construyó el edificio que sería el Panteón de Roma hasta su destrucción en el año 80. El emperador Adriano construiría su propio Panteón a partir de los diseños de Agripa. Éste último ha sobrevivido al paso del tiempo. La inscripción del segundo edificio, sin embargo, preserva el texto de la inscripción del primero. Los años posteriores a su tercer consulado, Agripa permaneció en la Galia, reformando la administración provincial y el sistema tributario y llevando a cabo la construcción de un importante sistema de carreteras y acueductos.

La guerra contra Marco Antonio

Agripa fue llamado de nuevo a tomar el mando de la flota cuando estalló la guerra contra Marco Antonio y Cleopatra. En esa guerra se produjo la victoria definitiva de Octavio, en la batalla de Actium, que le daría el control total del imperio. Gran parte de la victoria se debió, de nuevo, a las dotes militares de Agripa.

Las naves de Antonio, grandes y lentas, dirigidas por el cónsul Cayo Sosio, fueron derrotadas por las naves más pequeñas y maniobrables de Agripa y su superior armamento. Las naves de Cleopatra, en vez de luchar, huyeron a través de las naves combatientes, seguidas por Antonio.

La lucha concluyó el día 2 con la aniquilación de la flota de Antonio y la huida de Antonio y Cleopatra a Egipto.

Como muestra de agradecimiento, Octavio le dio la mano de su sobrina, Claudia Marcela Mayor, en 28 a. C. También obtuvo un segundo consulado conjuntamente con Octavio ese mismo año. En 27 a. C., Agripa consiguió su tercer consulado, de nuevo con Octavio, año en el que el Senado concedió a Octavio el título de Augusto.

Últimos años

Su amistad con Augusto parece que se vio empañada por la animosidad de su hermanastro Marcelo, que posiblemente se veía incrementada como resultado de las intrigas de Livia, la tercera esposa de Augusto, que temía su influencia sobre su marido. Tradicionalmente se ha dicho que el resultado de los celos fue que Agripa dejara Roma, oficialmente para tomar el gobierno de la provincia romana de Siria (una especie de exilio honorable). Sin embargo, Agripa sólo envió a su Legado a Siria, mientras que él permaneció en la isla de Lesbos y gobernaba a distancia. A la muerte de Marcelo, que se produjo el año de su exilio, fue vuelto a llamar a Roma por Augusto, que notaba que no podía prescindir de sus servicios.

Sin embargo situando los acontecimientos en el marco de la crisis del año 23 a. C. no parece tan probable que, mientras que se enfrentaba a una oposición significativa, el emperador Augusto fuese a situar a un hombre en el exilio con el mando del cuerpo más importante de tropas romanas. Parece más probable que el exilio de Agripa fuese un cuidadoso movimiento político para situar a su leal lugarteniente al mando de ese ejército tan importante, con la finalidad de dar cobertura a Augusto si finalmente éste necesitara apoyo militar.

Se dice que Mecenas aconsejó a Augusto vincularse a Agripa todavía más mediante un enlace matrimonial. Agripa se divorció de Marcela para casarse con una de las hijas de Augusto, Julia la Mayor, en 21 a. C. Julia era la viuda de Marcelo, y poseía una gran fama tanto por su belleza, como por su conducta indecente.

En el año 19 a. C. Agripa fue enviado a poner fin a una revuelta de los cántabros en Hispania, las llamadas Guerras Cántabras. Más tarde volvió a ser nombrado gobernador de Siria en 17 a. C., y logró en esa provincia granjearse el respeto de sus habitantes (y particularmente de los judíos) gracias a su buena administración. Agripa también recuperó el control romano sobre Crimea durante su gobierno.

Entre los años 16 a. C. y 15 a. C., fue el encargado de construir el Teatro romano de Augusta Emerita, actual Mérida, por orden de Octavio Augusto.

Su último servicio fue el comienzo de la conquista de la región situada más allá de la frontera natural creada por el río Danubio, que se convertiría en la provincia romana de Panonia en 13 a. C. En el invierno de ese último año cayó enfermo, y poco después de su regreso a Roma en marzo del 12 a. C., falleció. Tenía 51 años. Se dice que cuando Augusto se enteró de la noticia rompió en llanto. Su hijo póstumo, Marco Vipsanio Agripa Póstumo, recibió su nombre en su honor.

Augusto honró su memoria con un funeral majestuoso en el que se encargó de leer el discurso fúnebre, y él mismo pasó un mes entero de luto. Ordenó que lo enterraran en el mausoleo imperial. También se encargó personalmente de la educación de sus hijos, e incluso adoptó a dos de ellos: Cayo César y Lucio César. Se cree que no llegó a adoptar al último de ellos, Agripa Póstumo, con el fin de que su viejo amigo tuviese un hijo que continuase con el nombre de la familia.

Legado

Agripa también fue conocido por su faceta de escritor, y especialmente en lo que respecta a la geografía. Entre los escritos que realizó existen referencias a una autobiografía que, desgraciadamente, se ha perdido.

Marco Vipsanio Agripa fue, junto con Cayo Mecenas y el propio Octavio Augusto, un personaje central en la creación del sistema imperial del Principado, que gobernaría al Imperio romano hasta la Crisis del siglo III y el nacimiento del Dominado. De entre sus descendientes, su nieto Cayo sería conocido en la historia como el emperador Calígula, y su bisnieto Lucio Domicio Ahenobarbo gobernaría como el emperador Nerón.

Matrimonios y descendencia

Agripa tuvo varios hijos con distintas esposas:

  • Primera esposa, Cecilia Ática
    • Vipsania Agripina (primera esposa del Emperador Tiberio).
  • Segunda esposa, Claudia Marcela la Mayor
    • Vipsania Marcela
  • Tercera esposa, Julia la Mayor (hija de Augusto)
    • Cayo César
    • Vipsania Julia o Julia la Menor
    • Lucio César
    • Agripina la Mayor (esposa de Germánico)
    • Agripa Póstumo (hijo póstumo)

Varios de los hijos de Julia fueron luego adoptados por su abuelo Julio César Augusto y convertidos en sus herederos, por lo que su nombre cambió de Vipsanio Agripa a César.

Cayo y Lucio, herederos del Imperio por parte de Augusto, fueron nombrados Principis Iuventutis. No obstante, murieron de causas naturales por lo que la herencia del Imperio recayó en Druso el Mayor (quién murió de un accidente) y posteriormente en Tiberio, que finalmente sucedería a Augusto. Druso y Tiberio eran hijos del matrimonio anterior de Livia, la esposa de Augusto, y también fueron adoptados por éste.

Referencias

  • Meyer Reinhold: Marcus Agrippa. A biography. The W. F. Humphrey Press: Geneva, New York 1933.
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