Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

II SEMANA LITERARIA (2018) DEL ATENEO DE CÓRDOBA.

Lunes, 12 de noviembre a las 19:30 horas, sede del Ateneo, presentación de los Premios
Juan Bernier (Libro "Ampuesta" de José Luis Molina)
y Rafael Mir de Relato ("Ruiseñores de Fuego" de Fernando Molero).

Miércoles 14, 20:30 horas, sede del Ateneo, presentación del poemario "Jardín de Paracelso" de Alfredo Jurado.

Lunes 19, 19:30 horas en el Círculo de la Amistad, presentación Libro-homenaje a Juana Castro.

Martes 20, 20:00 horas en el Círculo de la Amistad, presentación de la novela "Velas para el dragón rosado" de Miguel Ranchal.

Viaje a Montilla el sábado 10 de noviembre: Precio: 35 € por persona. Se pagará el mismo día.
Incluye: Viaje ida y vuelta, visita guiada museo Santa Clara, visita guiada Lagar y comida.
Fecha límite para apuntarse el 7 de noviembre.

Fallado el VI Premio de Relato Rafael Mir, el ganador ha sido el escritor y profesor cordobés Fernando Molero Campos con la obra titulada: RUISEÑORES DE FUEGO.

FALLADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Fallo XXXIV Premio de Poesía Juan Bernier
Fallo VI Premio de Relato Rafael Mir
Fallo VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2018
en el Real Círculo de la Amistad.

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Manuel Fernández y González

De Ateneo de Córdoba
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Retrato de Manuel Fernandez y Gonzalez.jpg

Manuel Fernández y González (Sevilla, 6 de diciembre de 1821 - Madrid, 6 de enero de 1888) fue un novelista español, hermano del filólogo y filósofo Francisco Fernández y González.

Biografía

Estudió en Granada, donde fue miembro de la tertulia de «La Cuerda». En Madrid llevó una vida bohemia que no interrumpió cuando sus narraciones alcanzaron un éxito muy superior a sus intrínsecas cualidades literarias, llegando a constituirse en el autor más representativo de la novela por entregas o folletín, con frecuencia novela histórica degenerada en novela de aventuras poco respetuosas con el detalle ambiental. Eso le llenó de una característica vanidad y soberbia que fue criticada por sus envidiosos contemporáneos, que contaron sobre ello innumerables anécdotas. En sus últimos años dictaba sus novelas a varios secretarios, que las tomaban taquigráficamente. Algunos de los últimos fueron Tomás Luceño y Vicente Blasco Ibáñez. Este último sería después el autor español más famoso fuera de las fronteras del país. Murió en la mayor pobreza, a causa de su dilapidador estilo de vida, aunque su entierro, que tuvo lugar el 8 de enero de 1888, revistió gran solemnidad: «El entierro del señor Fernández y González ha revestido la importancia de una verdadera solemnidad, presidiendo el duelo el ministro de Fomento, señor Navarro Rodrigo, el padre Sánchez y el señor Núñez de Arce; todas las Academias estaban representadas, como asimismo todos los teatros, siendo numerosísima la asistencia de autores, escritores y periodistas» (telegrama de la prensa asociada, Madrid 8 enero de 1888, a las 4:45 de la tarde).

Obra

Son características suyas una imaginación calenturienta, cierta gracia andaluza e ingenio, una verbosidad excesiva, sobre todo en los diálogos -le pagaban por página escrita y los diálogos rellenaban folios con poco trabajo- y una esencial falta de erudición sólida, cierto mal gusto y falta de sentido crítico y ponderación. Compuso unas trescientas novelas, poesías a la manera de José Zorrilla y algunos dramas. En sus novelas domina la acción sobre la descripción y el análisis psicológico; elige preferentemente asuntos históricos, legendarios y tradicionales, que demuestran su nacionalismo. Entre sus novelas destacan Men Rodríguez de Sanabria (1851), sobre los tiempos de Pedro I el Cruel, El condestable don Álvaro de Luna (1851), Los Siete Infantes de Lara (1853), El pastelero de Madrigal (1862), sobre el mito del Sebastianismo, El cocinero de su majestad (1857), El Conde-Duque de Olivares (1870) y Don Miguel de Mañara. Memorias del tiempo de Carlos V (1877).

Rindió tributo al costumbrismo con sus novelas Los desheredados (1865), Los hijos perdidos (1866) y María (1868). Fue una especialidad suya y de sus negros la novela de bandoleros, a la que pertenecen obras como El guapo Francisco Estevan (Madrid, 1871), Juan Palomo o la expiación de un bandido (1855?), Los siete niños de Écija (1863), Diego Corrientes. Historia de un bandido célebre (1866), El rey de Sierra Morena. Aventuras del famoso ladrón José María (1871-1874), José María el Tempranillo. Historia de un buen mozo (1886) o El Chato de Benamejí. Vida y milagros de un gran ladrón (1874).

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