Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Lunes, 17 de septiembre, 20:00 horas, presentación del libro TODO ES UN INSTANTE,
del ateneísta Fernando Sánchez Mayo, en la Delegación de Cultura, C/. Capitulares 2.

Miércoles, 19 septiembre, 19:00 horas, se reanuda la Tertulia Poética con el ciclo
"Tertulianos de honor", en este caso sobre Francisco Carrasco, presenta Javier Ortiz.

Jueves, 20 septiembre, 20:00 horas,Teatro en el Ateneo con la obra "Crítica de la Razón Pura", de Antonio Varo Baena.

Sábado, seis de octubre, se celebrará en Dos Hermanas (Sevilla) el IX Encuentro de Ateneos de Andalucía, la asistencia tiene un coste de 30 euros, con comida y desplazamiento. Plazo hasta el 25 septiembre.

Fallado el VI Premio de Relato Rafael Mir, el ganador ha sido el escritor y profesor cordobés Fernando Molero Campos con la obra titulada: RUISEÑORES DE FUEGO.

FALLADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Fallo XXXIV Premio de Poesía Juan Bernier
Fallo VI Premio de Relato Rafael Mir
Fallo VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2018
en el Real Círculo de la Amistad.

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Luis Fernández de Portocarrero

De Ateneo de Córdoba
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Luis Manuel Fernández de Portocarrero-Bocanegra y Moscoso-Osorio (Palma del Río; 8 de enero de 1635 - Toledo; 14 de septiembre de 1709), eclesiástico y político español. Cardenal en 1669, virrey interino de Sicilia en 1677, arzobispo de Toledo y consejero de Estado durante el reinado de Carlos II. Estuvo a cargo del gobierno de España durante la agonía del rey Carlos II (como Lugarteniente y Gobernador del Reino) y durante la ausencia del rey Felipe V por la Guerra de Sucesión (como Gobernador del Reino). Además, formó parte de la Junta de Gobierno que se ocupó de los asuntos de estado desde la muerte de Carlos II hasta la llegada a España de Felipe V. Fue un personaje con una gran influencia en la política de la Corona española, dada su posición privilegiada dentro de la corte de la época.

Biografía

Segundo hijo del marqués de Almenara, estudió en la universidad de Toledo. Fue nombrado cardenal en 1669. Su influencia en la corte fue considerada como una amenaza por la reina madre Mariana de Austria y por el infante Juan José de Austria, que en 1677 dispusieron su alejamiento designándole virrey de Sicilia, en cuyas funciones debió enfrentar la sublevación de Messina, en la que los sicilianos contaban con el apoyo militar de las tropas francesas. En 1678 se le destinó a la embajada española en Roma.

En septiembre de 1679 volvió a España para ocuparse de los asuntos de gobierno en Madrid. Se enfrentó en los últimos años del reinado de Carlos II al problema sucesorio, ya que el rey después de haber contraído matrimonio por dos veces no había podido engendrar un heredero que continuara la dinastía de los Habsburgo españoles. Portocarrero, al darse cuenta de la imposibilidad de que llegara al mundo tan ansiado heredero a causa de los problemas de salud del monarca se posicionó a favor del testamento que legaba a José Fernando de Baviera la corona española, pero el precipitado fallecimiento de éste cuando todavía era un niño le hizo cambiar de opinión y decantarse por un nieto de Luis XIV, Felipe, el duque de Anjou, que sería conocido más tarde como Felipe V y que reinaría en España durante cuarenta y seis años siendo el primer monarca en España de la casa de Borbón, oriunda de Francia.

Portocarrero tomó esta decisión de apoyar al candidato francés ya que creía que éste era el único modo de salvaguardar la integridad territorial española aliándose con el hombre más poderoso en la Europa del siglo XVII, Luis XIV, el Rey Sol. Al morir Carlos II en noviembre de 1700, se desató un grave conflicto bélico en todo el continente entre Felipe y el candidato austríaco, el archiduque Carlos de Habsburgo que defendía sus derechos a la corona alegando su parentesco con la familia real española. Esta guerra, conocida como la guerra de sucesión española finalizó con el tratado de Utrecht reconociendo a Felipe como legítimo rey, renunciando éste a su vez al Milanesado, Nápoles, Cerdeña y a los Países Bajos españoles que pasarían a manos del archiduque Carlos, convertido en emperador del Sacro Imperio Romano Germánico tras la muerte de su padre, el emperador Leopoldo I y de su hermano mayor José I. En ese momento y antes de producirse la entronización del duque de Anjou, éste decidió enviar al arzobispo a Toledo para mantenerlo alejado de las intrigas políticas de la corte. Portocarrero, irritado, se sintió poco valorado y recompensado por la ayuda que había prestado al nuevo monarca y se rebeló contra él y comenzó a apoyar a las tropas austríacas con lo que Felipe V, ya en el poder, lo desterró de la corte a Toledo, donde murió en 1709.

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