Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Nueva Junta Junta Directiva del Ateneo de Córdoba

Lunes, 26 de septiembre, 20:00 horas. Sede del Ateneo. Conferencia: "El Yacimiento arqueológico de torreparedones. 5000 años de historia".
A cargo de José Antonio Morena López, arqueólogo municipal de Baena. Presenta José Luis García Clavero, coordinador de la sección de Historia del Ateneo de Córdoba. .

CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA
X Premio de Relato Rafael Mir.
XXXVIII Premio de Poesía Juan Bernier.
VIII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2022, relación de homenajeados aquí.

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Los premios Juan Bernier, una iniciativa del Ateneo Casablanca

De Ateneo de Córdoba
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Córdoba cuenta en la actualidad con tres premios poéticos instituidos para el fomento de la creación lírica, los tres de ámbito internacional y los tres con nombres de extraordinarios poetas cordobeses: Luis de Góngora, Ricardo Molina y Juan Bernier. De éste último –el de más corta trayectoria- quisiéramos hablar en la presente ocasión por si contribuyésemos con ello, desde un conocimiento más amplio de su pequeña historia y de las características que lo definen, al afianzamiento de su existencia.

De los tres certámenes a los que nos estamos refiriendo, éste llamado “Juan Bernier” resulta el de mayor número de singularidades. Porque, como se sabe, el “Ricardo Molina” –creado por el Grupo Zubia en 1973- lo convoca y lo dota hoy con quinientas mil pesetas y publicación el Ayuntamiento, y el “Luis de Góngora” –idea que fuera del Colectivo Kábila- la Diputación con una bolsa de trescientas mil y una edición de lujo.

Sólo el “Juan Bernier” se viene convocando y mantenido por una asociación cultural no oficial y de modestos recursos como el Ateneo Casablanca del Polígono Guadalquivir. Consecuencias de esta primera peculiaridad lo son algunas de las restantes, a saber: la ausencia de dotación económica, la gratuidad de sus jurados, la mayoritaria participación de autores noveles, y el carácter de descubrimiento que de ello puede y viene derivándose. (Algo así como un Adonais en sus primeras y más felices convocatorias).

Otra peculiaridad del premio “Juan Bernier”, consistente tan sólo en la publicación del libro galardonado, lo es su dependencia para cumplir el dicho requisito.

A tal efecto se adhiere desde sus comienzos a los programas de la Cátedra “Juan Rejano” de la Diputación, y edita los textos de sus consecutivos fallos en la Colección Polifemo de la mencionada Cátedra, dos hasta el momento presente. Pero lo que sin duda le está confiriendo al premio “Juan Bernier” el rasgo más diferenciador proviene de su dinámica publicitaria.

Aun sin tanto currículum como sus compañeros, y, sobre todo, exento del atractivo que supone cualquier mínimo cheque, logra sin embargo igual o mayor índice de participación que ellos, y lo hace preferentemente en ámbito lejano de los países del otro lado del Atlántico.

Ambas realidades se explican por un esfuerzo difusor importante de parte del Ateneo Casablanca y por una atención específica y lógica de sus directivos a los trescientos millones de hispanohablantes que casi siempre quedan al margen de los sucesos literarios de ese tenor.

Refiriéndonos ya a la historia del “Juan Bernier”, añadiremos que fue creado el año 1984, y que el ganador de aquella primera convocatoria lo fue el poeta cordobés P. P. Zarco con su obra titulada Itaca, un bello poemario de acendrado verso, evocador en los mejores momentos de su desarrollo y contemplativo en otros no menos brillantes.

“Si te raptara un beso, dí
si hundiera los dedos en el mar
revuelto y negro de tu cabello,
si a tu paso besara el aire de tu aliento,
si en el vértigo de tus ojos me abismara,
si en el cuenco de las manos
atrapara tu voz
y eternamente la escuchara,
dí, ¿qué dirás?”.

Hubo luego un año en blanco y la segunda obra ganadora resultó ser la titulada Pájaro de ojos ciegos del poeta navarro Ignacio Ochoa de Olza Sanz, libro de esencia pesimista escrito en el otoño de una vida que se desvela sin embargo exultante, feliz en la escritura, dolorosa de lúcida, palabra por palabra hecha de miel perdida entre los dientes. (“Señor, tu siervo observa, cada otoño,/ que se le pudre el bronce a lo viviente/ corcho arruinado por montes de abandono”).

Y llegamos así al último, por el momento, de los textos distinguidos con este premio, que aunque se anuncie como el cuarto es en realidad el tercero –habido el lapsus dicho-, y el que ha llevado a la atención de todos una voz de mujer profesora de Latín en Eibar: Ana María Sánchez. De título Cavenes (especie de tierras ásperas y pedregosas, terreno de montículos y fosos, lascas y tacaña vegetación) es libro que seduce por su palabra nueva y vieja al mismo tiempo, mágica y real, perfecto colofón de esta sucinta noticia.

“Voy a contar los pliegues de la noche
desde el rincón callado de las cosas.
Si alguna vez el barro
vuelve alfarero o instante a mi garganta
pregúntale mi nombre a esta alacena
y a los dobles colores de la sombra.
Te dirán que la noche está en mis alas
como candente pájaro de lluvia”.
Manuel de César
Nuevo Diario, 8 de noviembre de 1988